Con teoría aplicada, práctica creativa y el acompañamiento de un músico profesional.
Imagina que te sientas con tu instrumento y en lugar de quedarte mirando una partitura o repitiendo los mismos cuatro acordes de siempre…
Te sale algo tuyo.
Una progresión que suena bien.
Una melodía improvisada que tiene sentido.
Una idea musical que no has copiado de ningún sitio sino que has creado tú, porque entiendes por qué unas notas encajan con otras.
Imagina que alguien te dice “vamos a tocar en Re menor” y en vez de bloquearte, sabes exactamente qué hacer.
Qué acordes puedes usar, qué escalas funcionan encima, cómo moverte por el mástil o por el teclado con libertad.
Imagina que la teoría que llevas años intentando entender, de repente…
Tiene sentido.
Eso es lo que pasa cuando aprendes música como lo que realmente es: un lenguaje.
El problema no es lo que sabes.
Es cómo te lo han enseñado.
No voy a hacer un repaso de todo lo que has probado.
Tú lo sabes mejor que nadie.
Tutoriales, libros, conservatorios, profesores particulares… cada uno con sus limitaciones, pero todos con algo en común: te enseñan teoría para que la memorices, no para que la entiendas y sepas cómo utilizarla después.
La consecuencia es siempre la misma: sabes cosas, pero no puedes hacer nada con ellas cuando tienes el instrumento en las manos.
Por eso mismo, grábate a fuego lo siguiente:
La música no son matemáticas. La música es un lenguaje.
Piensa en cómo aprendiste a hablar:
Y poco a poco, durante ese proceso, fuiste aprendiendo las reglas del lenguaje.
No antes, sino durante.
Aplicándolas.
Mucho después aprendiste a leer y a escribir.
Nadie te sentó con tres años delante de un libro de gramática para que te aprendieras las reglas de acentuación antes de saber hablar.
Sería absurdo.
Pues en la música, eso es exactamente lo que hacen la mayoría de métodos: empezar por las reglas, por la lectura, por la partitura.
Y dejar para el final, si es que llega, la parte de hacer música.
Cuando el proceso natural es otro:
Primero, escuchar y sentir.
Después, tocar y expresar.
Y por último, leer y escribir.
Si no sigues ese orden, te tropezarás una y otra vez.
Da igual cuántas horas estudies.
Los tres pilares del aprendizaje musical
Todo lo anterior se sostiene sobre tres pilares que tienen que trabajarse juntos:
1. Conocimiento aplicado.
Cada concepto nuevo se presenta conectado con la música.
No se memoriza una regla abstracta, se entiende escuchándola y sintiéndola.
2. Práctica creativa.
Una vez que entiendes un concepto, lo interiorizas tocando.
Con ejercicios que te piden crear, improvisar, componer… no solo repetir.
3. Corrección y acompañamiento.
De nada sirve practicar solo si nadie te dice si lo estás haciendo bien.
Necesitas a alguien que escuche lo que haces, te corrija y te guíe.
Eso es exactamente lo que hemos construido en la Academia de Supervivencia Musical.
No es una plataforma con un montón de vídeos para que te las apañes solo.
Es una academia con un sistema de aprendizaje estructurado mes a mes, con práctica real y con mi feedback directo.
Hay tres áreas de la música que necesitas desarrollar a la par si quieres entenderla de verdad: ritmo, armonía y melodía.
En la academia, cada mes trabajamos las tres áreas a través de tres tipos de contenidos, de esta forma:
1. Módulo teórico.
Te presento un concepto nuevo con claridad, conectado con ejemplos reales.
2. Taller práctico.
Te explico cómo aplicar ese concepto a tu instrumento, paso a paso.
3. Reto práctico.
Un ejercicio para que lo hagas con tu instrumento, te grabes y me lo envíes.
Yo lo escucho y te doy mi feedback personalizado.
Ese último punto es el que marca la diferencia.
No estás solo/a.
Yo escucho lo que tocas y te digo qué está bien, qué corregir y por dónde seguir.
Cursos principales de armonía, que son el núcleo de la formación: desde el nivel más básico hasta armonía avanzada, pasando por armonía del modo menor, armonía extendida y un curso de blues.
Cursos complementarios de gimnasia mental musical y edición de partituras.
Y mes a mes iré añadiendo nuevos cursos para completar las 3 áreas y las apliques a tu instrumento:
– Curso de ritmo
– Curso de creación de melodías (improvisación)
– Curso de armonía aplicada
– Curso de análisis de canciones y composiciones
– Curso de lectura y escritura musical
Para ti, si tocas cualquier instrumento y sientes que llevas tiempo atascado.
Da igual que toques saxo, guitarra, piano, bajo, trompeta, ukelele, violín o que cantes.
La armonía, el ritmo y la melodía son el lenguaje que hay detrás de toda la música.
Este conocimiento aplica a todos los instrumentos.
El precio de la Academia de Supervivencia Musical es 29€ al mes, o 290€ al año.
Eso incluye: toda la formación, los talleres prácticos, los retos mensuales y mi feedback personal corrigiendo tus ejercicios.
Pero ahora mismo, al estar abriendo las puertas en este lanzamiento, si entras como miembro fundador el precio es de solo 15€ al mes, o 150€ al año.
La mitad.
Y ese precio se te mantiene de por vida, aunque en el futuro la academia suba más.
Lo he puesto así porque quiero que el dinero no sea una barrera.
No.
La academia empieza desde cero.
Si tocas un instrumento, aunque sea de oído y sin haber estudiado nunca, puedes seguir la formación sin problema.
Sí.
Guitarra, piano, saxo, trompeta, bajo, ukelele, violín, voz, percusión…
La armonía, el ritmo y la melodía son la base de toda la música.
Da igual con qué instrumento la practiques.
Claro.
El sistema que he creado se basa en números y gráficos.
Todo muy visual y sencillo.
No necesitas saber leer partituras para entender la música.
Recibirás en tu email el enlace de acceso a la plataforma y algunas indicaciones.
No te procupes, sabrás en todo momento los pasos a seguir.
Todo el tiempo que quieras estar.
Hay una hoja de ruta para los primeros 12 meses, y a partir de ahí sigo añadiendo contenido nuevo cada mes.
La idea es que te quedes el tiempo que necesites para seguir avanzando.
La clave del progreso en la música, y en cualquier cosa que te propongas, es la constancia.
Más vale poco y constante, que atracones de horas y maratones de estudio.
La formación la he pensado para que poco a poco, sin prisa pero sin pausa, vayas avanzando con pequeños objetivos mensuales. Como mínimo, hay que dedicarle 2 horas al mes.
Sí.
Por email o por el formulario de soporte.
Puedes enviarme fotos de tus ejercicios, audios tocando, vídeos, lo que necesites.
Yo lo reviso y te respondo.
Especialmente para ti.
Muchas de las personas que pasan por la academia son gente que abandonó su instrumento y quiere volver.
Si todavía piensas en ello, las ganas siguen ahí.
No.
Puedes entrar desde cualquier lugar del mundo.
La plataforma de pagos convierte el precio a tu moneda.
Sí.
Pero nunca más al precio de fundador, pues es una oferta exclusiva del lanzamiento.
Una vez que termine, el precio será el doble.
Si tienes alguna otra pregunta que no aparezca aquí, escríbeme a
diego@
Solo 15€ al mes, o bien 150€ al año.
Utilizamos cookies técnicas, y cookies propias para fines analíticos para conocer tus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas). Clic aquí para más información. Puedes aceptar todas las cookies técnicas y propias pulsando el botón “Aceptar”, rechazarlas todas (menos las técnicas) pulsando en el botón "Rechazar" o configurarlas usando el botón “Configurar”.